8.12.05

Me cuesta entenderlo

Ya estamos con las mismas de siempre. El entrenador pide una cosa, el secretario técnico le trae otra.

En la pretemporada Toni se sacó de la manga a Petrov. Buen jugador. Nos gusta a todos, pero no era precisamente lo que quería Bianchi.
Kezman, a mí por lo menos, me parece un acierto. No sé si Bianchi estará de acuerdo.

No le han debido de gustar mucho los fichajes al argentino, porque Galleti no juega, Maxi está en un sitio en el que no funciona y el argentino sigue diciendo que necesita a Mascherano. Bueno, pues los nombres que el Atleti maneja para el mercado de invierno son Maniche, Rosicky (ya, y Ballack) y Sneijer (tampoco me lo creo).

Queda por ver si todo esto es una estrategia para despistar o si una vez más, el que juega a entrenador es el secretario técnico y el entrenador pide pero no le dan. En el Atlético esto se ha convertido en costumbre desde hace muchos años, y así nos ha ido.

Sinceramente creo que o se confía en el entrenador, o se confía en el secretario técnico, pero cuando se confíe en uno de ellos, tienen que ponerse de acuerdo. Y Toni y Bianchi no coinciden en nada. Toni por lo menos se está jugando el sueldo, pero por lo que parece, lo va a perder.

5.12.05

La sombra de la duda

Hay árbitros malos, árbitros regulares y árbitros menos malos. En eso los árbitros son como el resto de la gente.

Después hay actitudes sospechosas que son independientes de lo malo o de lo bueno que sea un árbitro.

Lo que sucedió el sábado en San Mamés es cuando menos sospechoso. Un petardo que tumba a dos jugadores del equipo visitante en el descuento, un descuento que se prorroga hasta que el equipo local consigue el empate y una tendencia mantenida durante todo el partido a pitar faltas al borde del área visitante (sin contar con el cómputo final de las tarjetas amarillas).

Eso es bastante sospechoso y además reincidente.

Todos recordamos cuando Gil sacó el hacha de guerra contra los árbitros. Eran otros tiempos. Gil no se había convertido en el Gil de las últimas épocas y aún era aquel presidente peculiar y rebelde que contaba con la mayoría del apoyo de la afición porque lo que defendía era, en nuestra opinión, justo. A aquel Gil lo queríamos todos.

El resultado también lo recordamos. No sirvió de nada. Nos las dieron todas en el mismo carrillo.

Cerezo ahora opta por una posición más fina y elegante. Defiende a los árbitros a pesar de que los árbitros no nos defienden ni a nosotros, ni a los jugadores, que es lo mínimo que se les tiene que pedir.

Creo que ha llegado el momento de protestar, protestar mucho y empezar a poner presión. Hasta el momento nos han pitado un solo penalty a favor en toda la Liga y no es que haya sido porque no haya habido más.

Se pueden contar los errores arbitrales en nuestra contra por encuentro y solo en uno, en Málaga, se pitó un penalty dudoso a nuestro favor. Las cuentas no es que sean claras, es que son sospechosas.

Creo que Cerezo debería dar dos pasos al frente y pedir, aunque sea de manera simbólica, que se impida a este árbitro volvernos a pitar, que se repita el partido o cualquier otra acción que haga ruido por unos días, al igual que hizo Florentino a principio de temporada. A ellos les ha ido bastante bien.

A 6 del último

Esta liga engaña bastante. Estamos los undécimos, pero la realidad es que sacamos seis puntos al último. Seis puntos, en estos momentos, se ganan y se pierden en dos semanas porque este año el campeonato está más revuelto de lo habitual, especialmente del medio para abajo.

Sí, íbamos con bajas a Bilbao. Sí, el árbitro, una vez más, modificó el resultado. Sí, Bianchi tiene razones para estar molesto. No, no se puede consentir que un hijo puta tire un petardo al portero. Vale. Las excusas están ahí y se aceptan.

Ahora bien, el partido fue un desastre. El Atlético no dió cinco pases seguidos en todo el partido y salvo el gol que se inventó Kezman y que compensó el que parecía imposible fallar en la única, !una sola!, ocasión del partido... no hicimos nada. Hacía tiempo que no veía al equipo tan perdido, tan a la deriva y tan carente de personalidad.

Bianchi ha venido rodeado de crédito. Poco a poco empieza a perderlo. De momento no se ha visto mucho y por lo menos yo empiezo a preocuparme seriamente. Estamos a seis del último.

Olé a los nuevos. Al menos sí se vió que hay cantera.
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